El Instituto MESIAS analiza los desafíos del sector agroalimentario español y su papel estratégico en la Marca España
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El Instituto MESIAS – Inteligencia de Marca España ha presentado el informe Desafíos del Sector Agroalimentario en España: Estrategia, Innovación y Transformación, correspondiente al Observatorio 2026, un estudio que analiza la situación del sector agroalimentario español y sus perspectivas de futuro desde una perspectiva económica, estratégica y reputacional.
El documento, elaborado en colaboración con la Universidad CEU San Pablo, ha sido coelaborado por Marta García Outón y supervisado por el Dr. José María Cubillo, director del Instituto MESIAS, y el Dr. Ricardo Palomo, director de la Cátedra MESIAS de Innovación, Tecnología y Transformación Digital.
Durante la presentación, Cubillo destacó la importancia del sector agroalimentario como primera industria nacional y uno de los principales activos estratégicos de la Marca España. En su intervención, subrayó que la capacidad del sector para competir internacionalmente no depende exclusivamente de la calidad de sus productos, sino también de la reputación del país de origen, la confianza que genera en los mercados y la capacidad de España para articular una estrategia compartida de posicionamiento internacional.
El sector agroalimentario, un pilar de la economía y de la proyección internacional de España
El informe pone de manifiesto el peso estructural del sector agroalimentario en la economía española. Según los datos analizados correspondientes a 2024, su contribución alcanza los 125.160 millones de euros de valor añadido bruto, equivalentes al 8,6 % del PIB nacional, y genera más de 2,5 millones de empleos directos e indirectos, aproximadamente el 11,5 % del empleo total.
A esta relevancia económica se suma una sólida vocación exportadora. En 2024, las exportaciones agroalimentarias españolas alcanzaron los 75.090 millones de euros, una cifra récord que representó el 19,5 % de las exportaciones totales del país. España mantiene, además, una posición internacional destacada en numerosas categorías de productos agroalimentarios.
Estos resultados reflejan la capacidad del sector para contribuir al crecimiento económico, generar actividad en el territorio y proyectar internacionalmente la calidad y la diversidad de la producción española.
Sin embargo, el informe advierte de que este potencial debe acompañarse de una estrategia capaz de consolidar las fortalezas existentes y anticipar los riesgos derivados de la transformación del comercio internacional, la presión regulatoria, las tensiones geopolíticas y los cambios tecnológicos.

La Marca España como palanca de diferenciación y competitividad
Uno de los principales mensajes de la presentación fue la necesidad de reforzar la dimensión estratégica de la Marca España en el sector agroalimentario.
La competitividad internacional no depende únicamente de las características objetivas de un producto. También está condicionada por las percepciones, la confianza y los significados asociados a su país de origen. La reputación territorial puede contribuir a diferenciar la oferta española, fortalecer su posicionamiento en los mercados internacionales y favorecer la creación de valor añadido.
Desde esta perspectiva, según el Dr. Cubillo, el origen España constituye un activo que debe gestionarse estratégicamente, conectando los atributos de calidad y diversidad de la producción agroalimentaria con otros factores cada vez más relevantes para los mercados, como la innovación, la sostenibilidad, la trazabilidad y la confianza.
El reto consiste en avanzar hacia una narrativa sectorial compartida que proyecte de manera coherente las fortalezas de España y permita trasladar su valor reputacional a los productos y empresas que compiten en el exterior.
Esta visión responde a uno de los principios centrales del pensamiento de José María Cubillo: la Marca País no puede limitarse a una campaña de comunicación, sino que debe gestionarse como un activo estratégico colectivo, sustentado en la realidad del país y en los resultados de sus empresas e instituciones.
Innovación, conocimiento y colaboración público-privada: las palancas del futuro
El estudio identifica importantes desafíos estructurales que pueden condicionar la evolución del sector. Entre ellos figuran la concentración geográfica de los mercados de destino, la fragmentación del ecosistema de innovación, las dificultades para transferir conocimiento científico al tejido empresarial, la necesidad de reforzar la colaboración público-privada y el envejecimiento de la fuerza laboral.
El informe también señala desequilibrios territoriales en la generación de valor añadido. Mientras determinadas regiones han desarrollado ecosistemas agroindustriales y tecnológicos avanzados, otras zonas rurales continúan dependiendo en mayor medida de la producción de materias primas, con menores oportunidades para retener valor en origen.
Frente a estos desafíos, el análisis mediante la metodología de Matriz de Impactos Cruzados identifica tres palancas estratégicas de primer orden: la gestión del conocimiento, la estrategia de Marca País y la colaboración público-privada.
Estas variables actúan como factores tractores del sistema y pueden contribuir a fortalecer la reputación sectorial, mejorar la capacidad de anticipación ante los riesgos y ampliar las oportunidades de internacionalización.
El informe propone avanzar hacia un modelo de innovación más coordinado y orientado al mercado, reforzar la transferencia tecnológica, impulsar clústeres territoriales y priorizar tecnologías críticas, entre ellas la trazabilidad digital, la biotecnología y la optimización de los recursos hídricos y energéticos.
El objetivo es facilitar una transformación que permita al sector no solo responder a los cambios del entorno, sino también anticiparlos y convertirlos en oportunidades de desarrollo y diferenciación.

Una estrategia sectorial integrada para reforzar el liderazgo internacional
Las conclusiones del informe apuntan a la necesidad de superar las actuaciones aisladas y avanzar hacia una estrategia agroalimentaria compartida, alineada con los objetivos de competitividad e internacionalización de España.
Esta estrategia debe integrar la gestión del conocimiento, la innovación, el desarrollo territorial y la Marca España en un proyecto común. Asimismo, requiere indicadores de seguimiento que permitan evaluar los avances y orientar las decisiones a partir de información relevante.
Para Cubillo, reforzar la marca España en el sector agroalimentario significa trabajar sobre los fundamentos que sostienen su reputación y su capacidad competitiva, conectando las fortalezas reales de la producción española con una proyección internacional coherente.
La oportunidad no consiste únicamente en vender más, sino también en consolidar el valor del origen España, diferenciar la oferta nacional y lograr que el reconocimiento internacional del sector se traduzca en mayores oportunidades para las empresas y los territorios.

El compromiso del Instituto MESIAS con la inteligencia estratégica y la competitividad de España
Con este informe, el Instituto MESIAS continúa desarrollando su labor de análisis e inteligencia estratégica sobre los factores que influyen en la competitividad y la reputación de España.
El estudio ofrece un diagnóstico de los principales desafíos del sector agroalimentario y una propuesta de actuación orientada a fortalecer su capacidad de adaptación, innovación e internacionalización. Al mismo tiempo, pone de relieve la necesidad de incorporar la Marca España a la estrategia sectorial, no como un elemento accesorio de comunicación, sino como una dimensión estratégica del desarrollo económico y de la competencia internacional.
La conclusión es clara: el sector agroalimentario dispone de fortalezas productivas, exportadoras y tecnológicas sobre las que construir su futuro. Para consolidarlas, España necesita articular una visión compartida que conecte conocimiento, innovación, colaboración y reputación.
Fortalecer el sector agroalimentario es también fortalecer la Marca España. Y fortalecer la Marca España es contribuir a que las empresas españolas puedan competir internacionalmente desde una posición de mayor confianza, diferenciación y valor añadido.